Ser nuevo en algo, ser principiante en todo. Ser novato, grumete, alumno y aprendiz. Así nos sentimos en la Gala de los Premios Alce 2016. Con ilusión, sueños, cargados de nervios y sudores fríos.

El camino hasta aquí ha sido pedregoso, por ser suaves. Los compañeros de profesión saben perfectamente de lo que les hablo. El mundo publicitario actual está lleno de barreras, piedras, zanjas, muros, personajes demasiado listos que usan tu trabajo como éxito propio. Triste.

Pero saben, sin esas zancadillas esta profesión y este camino serían muy aburridos. Así que bienvenidos todos aquellos que hacen que nos superemos cada día, el cliente siempre será el gran beneficiado. Porque no olviden una cosa, estamos aquí para vender.

Aunque uno pretenda alcanzar el éxito solo no tendría sentido sin un equipo detrás. Un grupo de cerebros que creen más en tus ideas que tú mismo y que ven normal lo que tú ves imposible. De eso se trata, cuando tu ves muros ellos solo ven atajos y cuando ellos ven barreras tú solo has de darles la pértiga que los haga saltar. Aquí no se cae nadie, y aunque lo hiciera le enseñamos a levantarse. Los marineros se van, otros vienen pero intentamos que este barco continúe navegando y flotando a pesar de marejadas y océanos sin descubrir. La profesión es así, un triunfo a cambio de tres fracasos, apréndelo rápido eso hará que no pierdas un segundo en la derrota de tus ideas.

Lo más probable es que esto no cambie nunca, porque de la insatisfacción en busca de la perfección está el secreto del éxito. Aún no me he topado con un proyecto que no se pueda mejorar, a veces, nada está acabado incluso después de cerrarlo.

Ojalá desapareciera de la cultura del cliente la típica coletilla “me gusta” o “no me gusta” como si las ideas gráficas tuvieran el mismo efecto que comprarte una camiseta. No es lo mismo. Y aquí trabajamos para que eso cambie, si no fuera así equivocaríamos el camino, el objetivo y por supuesto el resultado.

Volvamos al animal canadiense por excelencia, el Alce. Siendo sinceros, a nivel particular he ido muchas veces a estos premios. Anteriormente nunca participé por el hecho de que ciertos trabajos no tenían el nivel que se necesita, al menos así lo consideraba en su momento. En esta ocasión la cosa cambió radicalmente. Nos decidimos. Esa es la diferencia, confiar en tu trabajo al máximo, defenderlo como un madre a su cría. Uñas, dientes y garras.

Seleccionamos muchos trabajos, un total de 10. Ganamos uno y fuimos finalistas en otro. Pero saben, cuando comenzamos la recopilación según las categorías, no dimos cuenta que habíamos trabajado muchísimo durante ese año. Puede parecer una tontería, pero nada más lejos de la realidad. El día a día nos hizo olvidarnos de nuestro histórico anual y concentrarnos en sacar cada proyecto adelante como si fuera el último.

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El Premio. Sí, un premio en la categoría de Marcas y Logos para Inwoodsty. Les contaré algo sobre el cliente, fuimos libres. Valentía, confianza y seguridad. Esos son los valores que nos transmitió el cliente desde la primera reunión. Y allí nos lanzamos al bosque. Fuimos ellos, nos convertimos en clientes. Como cuando un ser querido nace, le dimos nombre. Un trabajo que nos llevó por caminos que desconocíamos.

Pensamos, si son una empresa que se dedica a la vivienda industrializada de madera porque no jugar y trabajar sobre esa línea básica. Así que, tras una lista de unos 20 nombres con sus pros y contras, nos decidimos por INWOODSTRY. Una suma de términos para hacer conjugar toda una filosofía de empresa en un marca. De ahí nació también el claim o eslogan, IN WOOD WE TRUST. La síntesis de todo. Sin madera, no somos lo que decimos ser.

Aportamos muchas soluciones gráficas pero, ¿para qué? La solución estaba delante de nuestras narices. Todo proceso industrializado suele estar dividido en diferentes partes y cuyo resultado final es una suma para conseguir un único producto. Ya lo teníamos. Cortamos la palabra, cortamos su símbolo, añadimos un discurso, le otorgamos valores propios y nos lanzamos al mar. Escogimos una tipografía que consiguiera ser sutil, fuerte y expresiva. Un símbolo que debía ser un sello de calidad, de producto acabado y cerrado pero que debería respirar y transpirar esos mismos valores que el nombre contenía. Aportamos al conjunto gráfico una gama cromática propia de la naturaleza para que respirara aire limpio e independiente.

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Felicidad. Sí, mucha. Tanta que no saltamos las escaleras de camino al escenario porque debíamos guardar las formas ante un público que desconocía nuestra existencia.

Entusiasmo. Tanto que creo que aún hoy no somos conscientes de lo conseguido. Y más allá de eso, sabedores que es un palmada en la espalda para seguir confiando en lo que hacemos por mucho que nos caigamos.

Agradecimiento. A todos los que nos aguantan, soportan, confían, creen y siguen con nosotros. Clientes, familia, amigos, proveedores y a nuestra heroína, la cafeína que hace que nos durmamos cuando otros siguen despiertos.

El año que viene, volvemos a por más.

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PD: Queríamos además hacer una mención especial a nuestros Men in Brain que hicieron una performance durante el evento y también nuestro equipo de Jóvenes Creativos por su esfuerzo y dedicación. Muy pronto todo saldrá a la luz…