Nos hemos quejado mucho de esta etapa política sin precedentes en la historia de España en la que los políticos nos han tenido esperando a ver si se decidían a ponerse de acuerdo. Pero también ha sido un momento en el que la comunicación ha demostrado su poder y cómo una utilización estratégica adecuada era vital para que los “clientes” de los partidos continuaran al lado de su marca.

He oído decir que un partido u otro “comunican muy mal” cuando la opinión que tienen no coincide con la de los que le apoyan. Incluso ellos mismos han puesto en la mala comunicación la causa de su desastre electoral.

Ya sé que este blog no es político, pero creo que las empresas y organizaciones tienen que aprender de esta efímera legislatura por lo que de nuevo discurso nos ha enseñado.

Hemos oído muchas citas, intervenciones y conceptos novedosos que hemos incorporado naturalmente a nuestro lenguaje sin darnos cuenta. Términos como podemitas, sorpasso o pactureo son ahora utilizados habitualmente sin que nos paremos a preguntar qué es eso. Pero lo que más resalta de este triunfo de la comunicación explicativa, es la del impacto visual como líder de la eficacia. Todo se ha trasladado a la mente del consumidor electoral con un lenguaje visual sin precedentes en el ámbito político español. Cada día, desde el mismo momento del acto de apertura de la legislatura, nos han regalado impactos visuales que han sido trending topic.

politician

Si nos preguntamos cuáles son los recuerdos más importantes que nos quedan de estos meses y los que más nos hacen identificarnos o no, entender o no los partidos que vamos a votar, apuesto que una gran mayoría hablaría de “imágenes” aunque las acompañara de palabras. Se han dado momentos memorables que han sido magistralmente utilizados por los partidos para dejar en nuestra memoria para siempre su discurso. Imágenes autoexplicativas que han logrado calar de tal manera en la mente del ciudadano que ya no hay duda sobre lo que ese partido propugna. Incluso, si cambia de opinión. Es el triunfo de lo audiovisual sobre lo escrito que impera ya en las nuevas generaciones. Una tendencia que es imposible de detener y que prefiere las tertulias y los debates televisados o por youtube a un sesudo diario al estilo británico. Pero que demandan discurso. Contenido. Pensamiento.

Cuando en tantas ocasiones hablo de la importancia del “discurso esencial”, me refiero a la definición clara, coherente y única de una imagen que pueda trasladarse con eficacia a nuestros clientes. No en formato publicitario, si no pensadas para generar tertulia, debate. Imágenes dinámicas autoexplicativas que puedan ser comentadas y modificadas por los consumidores pero con una base clara y definida. En definitiva, “que demos que hablar” pero que sepan quién somos. Los consumidores están cambiando sus hábitos de información, si; aunque eso no les hace, precisamente, menos exigentes.